En 1986, con Lupus avanzado y con un pronóstico de dos meses
de vida, tuvo conciencia de que era ella misma quien había creado
esta situación para terminar con la vida. En el mismo instante
tuvo conciencia de que si ella podía crear algo para terminar
con su vida, también podría crear algo para curarse. Decidió
no solamente parar el consumo de todo medicamento sino también
cambiar su dieta, tornándose hacia los remedios a base de plantas.
Simultáneamente empieza un trabajo terapéutico corporal
y psicológico para curarse de los abusos sexuales y morales recibidos
durante su infancia. Su salud empieza a mejorar. Empezó a constatar
que había ido encontrando poco a poco el poder de curarse ella
misma. Seis meses después de haber empezado este trabajo, recibió
por intuición y en una fracción de segundos el conocimiento
completo de un método de curación que permite a cada uno
volver a encontrar su poder personal, cosa que ella ignoraba sólo
unos minutos antes. Ella empieza a experimentar este método con
diferentes personas para constatar las rápidas transformaciones
que se iban operando. Este método de curación era extremamente
eficaz. Christina se estableció entonces en California del Norte
en donde creó un instituto de formación de practicantes
diplomados de este método llamado Amanae. Ella propuso al mismo
tiempo al público seminarios intensivos de cinco días.